SALUD

FRACTURAS POR ESTRÉS DE LA TIBIA Y EL METATARSO EN CORREDORES

Las fracturas por estrés son lesiones por sobreuso bastante habituales en los corredores. En este artículo vamos a centrarnos en las más habituales que son las fracturas por estrés de la tibia y el metatarso.

1. ¿QUÉ SON LAS FRACTURAS POR ESTRÉS?

Las fracturas por estrés son lesiones potencialmente peligrosas, debido a que la mayoría de las personas que la padecen, lo desconocen, ya que no suelen ser consecuencia de un impacto en un momento dado.

Suele afectar especialmente a corredores de largas distancias ya que se produce cuando el hueso se ve sometido a impactos repetitivos y se acumulan los microtraumatismos en el hueso que finalmente no puede continuar remodelando sus tejidos y termina por romperse.

Microtraumatismos hueso

Microtraumatismos hueso

Algunas de las zonas más frecuentes en las que pueden aparecer las fracturas por estrés son: cuello femoral, peroné, calcáneo, tarso y, principalmente, metatarso y tibia.

Anatómicamente hablando la tibia es el hueso largo que se encuentra en la parte anterior e interna de la pierna, uniendo la rodilla con el tobillo.

anatomía tibial

Anatomía Tibial

El metatarso está formado por 5 huesos metatarsianos que son huesos largos que unen el tarso con las falanges de los dedos de los pies.

Anatomía Metatarso

Anatomía Metatarso

Las fracturas por estrés en el metatarso suelen aparecen en el segundo y tercer dedo del pie. También pueden ocurrir fracturas en el quinto metatarsiano, pero suelen estar más relacionadas con traumatismos.

Esta lesión es más común en mujeres que en hombres ya que ellas suelen tener menor densidad ósea y ser más proclives a alteraciones hormonales y metabólicas que influyen directamente sobre la salud del hueso y su densidad.

2. CAUSAS DE LAS FRACTURAS POR ESTRÉS

Se deben tener en cuenta múltiples factores que pueden influir en la aparición de esta lesión:

  • Fracturas previas.
  • Cambios importantes en la intensidad de los entrenamientos con poco descanso entre los mismos. También tienen riesgo las personas que por algún motivo no pueden entrenar de manera regular y realizan entrenamientos muy duros de forma esporádica.
  • Ser mujer, especialmente aquellas que tienen un índice de masa corporal por debajo de 19.
  • Tener una tibia con poco grosor o, en general, una escasa densidad ósea.
  • Dismetrías de los miembros inferiores (tener una pierna más larga que otra).
  • Alteraciones en los pies como un excesivo varo o valgo de los mismos.
  • Correr de manera habitual sobre superficies muy duras como pueden ser asfalto o carriles ciclistas.
  • Calzado inadecuado, que amortigüe poco o que esté muy desgastado.
  • Algunos hábitos poco saludables: ingesta de café elevada, tabaco, alcohol y una dieta demasiado rica en grasas. Por contra una ingesta adecuada de vitamina D y calcio puede mantener la salud de los huesos.
  • Algunas condiciones médicas como los problemas de tiroides o alteraciones como la celiaquía (intolerancia al gluten) son factores predisponentes cuando se juntan con otros de riesgo.

3. SÍNTOMAS DE LAS FRACTURAS POR ESTRÉS

Cuando se presenta un paciente en la consulta del médico o del fisioterapeuta con dolor musculo-esquelético muy localizado se puede sospechar de una fractura por estrés, si se sabe que la persona es corredor habitual de largas distancias.

Las personas que sufren una fractura por estrés suelen notar un dolor progresivo en la estructura ósea que aumenta con actividades en carga. Es posible incluso que el dolor se note en reposo, aunque suele mejorar con el descanso y empeorar con la actividad.

El médico o fisioterapeuta podrá notar una especial sensibilidad en la zona de la tibia o del metatarso, en función de la fractura de la que estemos hablando, y probablemente una zona con edema.

Fractura estrés tibia y metatarso

Fractura estrés tibia y metatarso

Para realizar un diagnóstico a veces no es suficiente con una radiografía ya que en la mayoría de los casos no aparece la fractura en la imagen o solo se puede apreciar una línea muy suave. Habitualmente es necesaria la realización de una resonancia magnética para poder confirmar la presencia de la fractura.

4. TRATAMIENTO DE LAS FRACTURAS POR ESTRÉS

En función del tipo y grado de fractura que se aprecie en las radiografías y resonancias magnéticas se podrá esperar una mejor o peor recuperación.

En muchos casos el tratamiento necesario para curar una fractura por estrés es el reposo relativo. En el caso de fracturas de tibia suelen ser necesarios entre 3 y 6 meses de limitación de la carga con o sin inmovilización.

A veces es necesaria la utilización de muletas durante un tiempo y en las fracturas de metatarso se puede utilizar una bota para minimizar y amortiguar el apoyo. En el caso de las fracturas en el metatarso son necesarias unas 6-8 semanas con inmovilización y limitación del apoyo.

En esta primera fase del tratamiento, normalmente son necesarios analgésicos para disminuir el dolor a ser posible que no sean antiinflamatorios no esteroideos, ya que hay estudios que indican que estos últimos dificultan la reestructuración del hueso.

Por supuesto el tratamiento debe ir acompañado por una modificación de los factores de riesgo predisponentes a sufrir la lesión, ya que sino, en el momento de volver a la actividad, se volvería a reproducir la lesión.

La segunda fase del tratamiento, después de la de reposo, se inicia cuando han pasado dos semanas sin que el paciente note dolor. Se debe comenzar de manera muy lenta a caminar y realizar otro tipo de actividades aeróbicas para mantener la forma física como puede ser la natación.

También se deben hacer actividades para fortalecer la musculatura, ejercicios de flexibilidad, propiocepción, etc, para no perder la condición física.

Si se continúa sin dolor se puede ir incrementando la actividad durante 3 a 6 semanas (si puede ser bajo supervisión médica o del fisioterapeuta) hasta poder comenzar a correr otra vez. Lo recomendable es comenzar a correr a una intensidad y volumen que ronde el 30%-50% de lo que se hacía en los momentos previos a la lesión. Se puede ir incrementando un 10% cada semana si se sigue sin notar dolor.

Algunas técnicas de fisioterapia pueden ayudar a una mejor remodelación del hueso, como pueden ser los ultrasonidos y la electroterapia. El fisioterapeuta también ayuda a disminuir la tensión de la musculatura que rodea la lesión y, una vez, resuelta la fractura puede ayudar a mejorar la propiocepción y a disminuir algunos de los factores de riesgo que el paciente presente.

El tratamiento quirúrgico puede ser el tratamiento de elección en algunas de las fracturas, especialmente en las del quinto metatarsiano, ya que como se ha dicho previamente suelen ser las que se producen por un traumatismo no por estrés.

En algunas fracturas por estrés de la tibia puede suceder que, a pesar de un tratamiento conservador adecuado, la fractura no suelde o incluso aparezcan algunas complicaciones; en estos casos también se aconseja la intervención quirúrgica sin esperar a que termine el periodo de reposo.

Referéncias:
– Cosca, D., & Navazio, F. (2007). Common Problems in Endurance Athletes. American Family Physician, 76(2), 237-244.
– Gallo, R., Plakke, M., & Silvis, M. (Nov de 2012). Common Leg Injuries of Long-Distance Runners. Sports Health, 4(6), 485-495.
– Kahanov, L., Eberman, L., Games, K., & Wasik, M. (2015). Diagnosis, treatment, and rehabilitation of stress fractures in the lower extremity in runners. Open Access J Sports Med(6), 87-95.
– Matcuk, G., Mahanty, S., Skalski, M., & Patel, D. (2016). Stress fractures: pathophysiology, clinical presentation, imaging. Emerg Radiol(23), 365–375.
– McInnis, K., & Ramey, L. (2016). High-Risk Stress Fractures: Diagnosis and Management. American Academy of Physical Medicine and Rehabilitation, 113-124.
– Warden, S., Davis, I., & Fredericson, M. (2014). Management and Prevention of Bone Stress Injuries in Long-Distance Runners. Journal of orthopaedic & sports physical therapy, 44(10), 749-765.

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Marta Agnieszka Panufnik

Marta Agnieszka Panufnik

Diplomada en Fisioterapia y Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte por la Universidad de Alcalá. Ejerce como fisioterapeuta especializada en fisioterapia neurológica pediátrica y profesora asociada en la Universidad de Alcalá. Corredora y triatleta aficionada.

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